¿Decides a qué prestas atención?

¿Decides a qué prestas atención?

Mindfulness nos puede ayudar a realizar esta elección.

Constantemente estamos expuestos a multitud de distracciones y reclamos que captan nuestra atención, nos alejan de lo que estemos haciendo en ese momento y a los que difícilmente nos podemos sustraer.

Nos cuesta mucho ignorar el sonido de nuestro smartphone avisándonos de la entrada de un whatsapp, de un mail o una llamada de teléfono, además de los recuerdos, pensamientos sobre situaciones pasados y también de otras que aún no se han  producido, ni sabemos si se producirán; en definitiva ese diálogo interior que ocupa nuestra mente incesantemente.

Es algo tan cotidiano como cuando nos dirigimos al trabajo y recibimos un gran número de estímulos simultáneos: el coche que se nos cruza, la radio, el atasco, carteles publicitarios, la gente que pasa, lo que nos ha faltado por hacer en casa y lo que se nos olvidó ayer hacer en la oficina. En definitiva, funcionamos en modo multitarea y con dudoso resultado, a efectos prácticos.

La buena noticia es que no sólo disponemos de una atención involuntaria, fundamentalmente centrada en estímulos externos, sino que también disponemos de atención voluntaria, un sistema interno y consciente que responde más a la decisión personal de centrarte en una cosa e ignorar otra, configurando así la propia experiencia.

El gran Reto, por lo tanto, será decidir a qué prestamos nuestra atención, en qué queremos emplear nuestro tiempo y concentración, sobre todo porque no estamos hablando de algo ilimitado, sino que estamos invirtiendo un capital cognitivo limitado que deberíamos administrar inteligentemente.

Investigaciones recientes consideran que el mecanismo básico de la atención es, fundamentalmente, la selección.

Gracias a esta naturaleza selectiva de la atención podemos filtrar y escoger nuestro objeto de atención, configurando así nuestra realidad, a través de la interpretación que hacemos de las situaciones que vivimos. Debido a esta capacidad de elección, queda de manifiesto la reciprocidad que se establece entre lo que sientes y aquello a lo que prestas atención, es decir, tu forma de ser influye en lo que te fijas y las cosas en las que reparas condicionan tu forma de ser.

Pasar el rato o invertir el tiempo

Pasar el rato o invertir el tiempo va a depender de nuestra decisión a la hora de elegir dónde ponemos nuestra atención y de esa decisión dependerá, en gran medida, nuestra calidad de vida y la consecución de los objetivos que nos marquemos tanto a nivel personal como profesional.

Esta selección no siempre es fácil debido a los condicionantes y creencias que nos impulsan o frenan, sin embargo merece la pena romper con la inercia de dejarnos llevar, de reaccionar sin más a lo que nos pasa y ser activos a la hora de elegir tanto metas como relaciones, que merezcan una parte de nuestra reserva finita de tiempo y atención.

Distintos tipos de atención

La capacidad de estar atentos a cada uno de estos estímulos es limitada y diferente para cada acción, no se requiere el mismo tipo de atención para realizar un estudio de investigación que para tomar un refresco sentados en una terraza.

Podemos distinguir tres tipos de atención:

  • Atención sostenida: Atender a un determinado estímulo durante un tiempo relativamente prolongado.
  • Atención selectiva: Prestar atención a un estímulo concreto ignorando otros estímulos menos relevantes.
  • Atención dividida: Cuando hacemos muchas tareas a la vez y podemos prestar atención a varias cosas. En realidad, cada momento prestamos atención a algo concreto, pero cambiamos el foco muy rápidamente y tenemos la sensación de estar atendiendo a varias cosas a la vez.

Afortunadamente, el poder de controlar la atención es una capacidad inherente a todo ser humano, por lo tanto podemos desarrollarla con la práctica. De la misma manera que el ejercicio físico regular es capaz de transformar el cuerpo de una persona, la práctica de la atención nos centra y nos ayuda a enfocarnos más en la VIDA, así, con mayúsculas.

Por lo tanto, si el adiestramiento de la atención es equiparable a la preparación física, para obtener resultados óptimos no podemos entrenarnos un par de semanas y pretender que los efectos permanezcan para siempre. Es imprescindible comprometernos con la práctica regular, no hay atajos, solo sirve la constancia.

“El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida”. José Luis Sampedro.

Para finalizar, pon a prueba tu atención, te sorprenderás.

 

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